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ANIMALES DE COMPAÑÍA

Sencillos como niños

Juan Manuel de Prada

Juan Manuel de Prada

Yo te alabo, Padre del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a los sabios y las revelaste a los sencillos . Esta frase, ... que encontramos varias veces repetida en los Evangelios (en San Lucas, incluso, se nos especifica que Jesús la pronuncia inundado de gozo ), me hace pensar mucho cada año, cuando llega la Navidad. Una interpretación torticera de la misma ha pretendido presentar razón y fe como esferas disociadas e incompatibles. los misterios de la fe quedan así reducidos a una pacotilla de supersticiones idiotas, solo aptas para personas crédulas y sugestionables, `beatas´ en el sentido malévolo de la expresión. Pero ¿quiénes son esos sencillos y esos sabios a los que se refiere el Evangelio? A Jesús no podía escapársele que entre sus seguidores había también hombres doctos, habituados al trabajo intelectual, a quienes estas cosas no les habían sido ocultadas. hasta la cueva de Belén habían peregrinado tres sabios venidos de Oriente para adorarlo; y el fariseo Nicodemo, o José de Arimatea, miembros ambos del Sanedrín, no creo que fueran precisamente hombres rústicos o ignaros. Por `sencillez´, pues, Jesús debía de referirse a algo bien distinto a lo que la petulancia intelectual presume. En otro pasaje del Evangelio hallamos una mención que puede ayudarnos a entenderlo. En verdad os digo, si no cambiáis y os volvéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos .

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