Animales de compaƱĆa
Socios fiables
Quien se humilla ante el soberbio no gana clemencia, sino desprecio. Y es propio del soberbio pisoterar a quien ve postrado
Juan Manuel De Prada
QuizĆ” el rasgo de sumisión mĆ”s penoso de nuestros gobernantes en el traumĆ”tico episodio vivido en Ceuta este verano ha sido la reiterada calificación de ... Marruecos como Ā«socio fiable y lealĀ». Escuchar a nuestros gobernantes repetir como discos rayados tan grotesca consigna producĆa el mismo afecto desolador que producirĆa la mujer que acaba de ser salvajemente violada y califica a su violador de Ā«hombre amable y cariƱosoĀ». Por supuesto, no se nos escapa que EspaƱa necesita mantener relaciones diplomĆ”ticas con Marruecos; pero, sin incurrir en reacciones calenturientas ni en jeremiadas, la repugnante felonĆa perpetrada por el rĆ©gimen marroquĆ hubiese exigido siquiera algĆŗn tipo de censura o amonestación, alguna muestra de ofendida indignación, algĆŗn amargo reproche. AcompaƱados, si se quiere, de una voluntad de hacer borrón y cuenta nueva; pero advirtiendo que un atropello semejante no podĆa repetirse.
Pero el empeƱo en halagar al agresor transmite una grimosa impresión de debilidad que seguramente haya tenido expresionesĀ todavĆaĀ mĆ”s daƱinas (como, por ejemplo,Ā laĀ horrendaĀ traición a los saharauis), pero ninguna tanĀ claudicanteĀ y manifiesta. Pues calificar a un agresor de Ā«socio fiableĀ» equivale a pedir Ć”rnicaĀ pĆŗblicamente, reconociendoĀ una completa incapacidad para prevenir o repelerĀ cualquier otra fechorĆa que el agresor pueda maquinar maƱana mismo;Ā tambiĆ©nĀ equivale aĀ aceptar que, para evitar nuevas fechorĆas, no resta otra solución sino aceptar los chantajes que el agresorĀ nos exija.Ā Se trata de la peor actitud posible, pues quien se humilla ante el soberbio no gana clemencia, sino desprecio;Ā yĀ es propio del soberbio pisotear a quien ve postrado. Esto es lo que harĆ” esteĀ Ā«socio fiableĀ» en los próximos aƱos, como iremos comprobando.
Quien se humilla ante el soberbio no gana clemencia, sino desprecio. Y es propio del soberbio pisotear a quien ve postrado
En realidad, llamando Ā«socio fiableĀ» a quien nos ha agredido tan arteramente, nuestros gobernantes no hacen sino proclamarĀ urbi et orbiĀ su indefensión. Y tambiĆ©n, de paso, la fortaleza del agresor, que en cambio parece asistido por 'socios' que tal vez no sean del todo 'fiables' (la gente maligna nunca es fiable, aunque actĆŗe juramentada) pero desde luego le apoyan plenamente en sus fechorĆas. SerĆa impensable que el rĆ©gimen marroquĆ hubiese urdido una agresión tan venenosa contra EspaƱa sin la aprobación de sus mĆ”s poderosos 'socios'; pues Marruecos, pese a su situación geogrĆ”fica privilegiada, no deja de ser una nación (inventada) de medio pelo, que no puede adoptar decisiones tan delicadas sin contar con elĀ nihil obstatĀ de Israel y Estados Unidos. 'Socios' que, a su vez, profesan una enconada inquina a EspaƱa, en la que siempre han visto un antagonista āhoy venido a menos y completamente desnaturalizadoā que desean humillar y esclavizar. Israel por razones inveteradas y preternaturales que las masas cretinizadas, huĆ©rfanas de teologĆa, no pueden ni siquiera vislumbrar (nada que ver, desde luego, con los postureos inanes y cosmĆ©ticos que el gobierno espaƱol ha ensayado en los Ćŗltimos tiempos, defendiendo de boquilla a los palestinos mientras mantenĆa contratos militares con Israel). Estados Unidos por razones menos inveteradas pero tambiĆ©n aƱejas (las Ā«Ćnclitas razas ubĆ©rrimasĀ» que los yanquis siempre han deseado someter y expoliar ya habrĆan sido completamente sometidas y expoliadas si por sus venas no circulase Ā«sangre de Hispania fecundaĀ») que el fantoche Trump ha mostrado de forma desmelenada y sin tapujos (y que tampoco tienen nada que ver con los falsorros postureos antibelicistas del gobierno espaƱol, que entretanto ha triplicado el presupuesto militar, para comprar armamento a Estados Unidos y sufragar las guerras remotas que convienen a Estados Unidos).
Pero quizĆ” el aspecto mĆ”s tĆ©trico de esta triste historia lo representen los 'socios' de EspaƱa obligados por tratados internacionales y compromisos legales. A los socios de la OTAN no hace falta siquiera referirse, pues son ācomo la propia EspaƱaā lacayos al servicio de Estados Unidos, que no moverĆ”n un dedo cuando la definitiva invasión de Ceuta y Melilla se decrete. TodavĆa mĆ”s aberrante resulta la reacción de nuestros 'socios' en el pudridero europeo, que ha sido la propia del desalmado que, viendo cómo un salvaje viola a una mujer indefensa, reprocha a la mujer que vista una falda tan corta y provocativa. Una falda que, ademĆ”s, el desalmado ha vendido a precio de saldo a la mujer violada; que es lo que el pudridero europeo ha hecho con EspaƱa, destruyendo su economĆa productiva y obligĆ”ndola a proveerse de mano de obra barata, para hacerla 'sostenible'. Estos son los Ā«socios fiablesĀ» con que cuenta EspaƱa; si sigue atada a ellos es porque ya se ha convertido en materia inerte.