Viernes, 26 de Julio 2024, 10:50h
Tiempo de lectura: 3 min
En algún pasaje de su libro Ortodoxia, Chesterton observa que las objeciones que se le hacen al cristianismo son contradictorias entre sí: mientras unos lo consideran una religión triste y pesimista, otros lo repudian por su optimismo desaforado; mientras unos abominan de él por su violencia airada, otros lo desestiman por su pacifismo bobalicón; mientras unos lo consideran demasiado elaborado intelectualmente, otros se burlan de él por ponerse al nivel de los idiotas. Una religión que concita críticas tan contradictorias –concluye Chesterton–, en caso de tratarse de un error, debe ser un error craso, monstruoso, mastodóntico; o, por el contrario, ser la piedra de toque en la que todos los errores concebibles por el ser humano se tropiezan, como ante una pared inconmovible.
-
1 Sydney Sweeney pierde el combate con sus 'haters'
-
2 Niños adoptados por pederastas: el atroz experimento Kentler
-
3 'Pienso e imagino en todas partes, también haciendo tareas tontas, por ejemplo, cocinando o haciendo croché'
-
4 Pódcast | La dulce abuelita asesina en serie: mató a cuatro maridos, dos hijas, una suegra, nietos...
-
5 Francis Ford Coppola: «Toda mi vida he tenido a alguien con quien conectar, así que ahora… Sin mi esposa, no sé dónde estoy»
-
1 Sydney Sweeney pierde el combate con sus 'haters'
-
2 Niños adoptados por pederastas: el atroz experimento Kentler
-
3 'Pienso e imagino en todas partes, también haciendo tareas tontas, por ejemplo, cocinando o haciendo croché'
-
4 Pódcast | La dulce abuelita asesina en serie: mató a cuatro maridos, dos hijas, una suegra, nietos...
-
5 Francis Ford Coppola: «Toda mi vida he tenido a alguien con quien conectar, así que ahora… Sin mi esposa, no sé dónde estoy»

