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ANIMALES DE COMPAÑÍA

Virtudes presumidas

Juan Manuel de Prada

Juan Manuel de Prada

Durante siglos, la práctica de las virtudes estuvo sanamente regida por una regla de discreción. Y era esta práctica pudorosa, callada, sin alharacas ni ... estrépitos, de las virtudes privadas lo que permitía que luego resplandeciesen las virtudes públicas, que al fin y a la postre se alimentan siempre con la abnegación secreta de muchos virtuosos de incógnito que, siéndolo, logran contagiar el clima de su época. Es imposible hallar, a lo largo de la historia, una tradición religiosa o moral que no condene el exhibicionismo impúdico de las virtudes. En la tradición cristiana, tal condena adquiere formulaciones muy precisas y tajantes en el Sermón de la Montaña. Estad atentos a no hacer vuestra justicia delante de los hombres para que os vean ; Cuando des limosna, no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha ; Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en pie en las sinagogas y en los ángulos de las plazas para ser vistos de los hombres , etcétera, etcétera. Podría decirse que toda la predicación de Jesús es un combate sin tregua contra la ostentación de las virtudes (que, cuando se ostentan, dejan de ser tales) y contra aquellos que han hecho de su ostentación un modus vivendi (recuérdese su vitriólica filípica contra los fariseos).

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