Montgomery Clift, el único hombre que Liz Taylor no pudo tener
Una tragedia de cine

Leyendas del cine

Montgomery Clift, el único hombre que Liz Taylor no pudo tener

No pudo ser. Pese a que él la trató con una ternura que jamás volvió a dedicar a una mujer y ella correspondió con incendiarias cartas de amor, Montgomery Clift, prototipo de actor atormentado, alcohólico y con una homosexualidad no asumida del todo, nunca quiso casarse con Liz. Su rechazo lanzó a la estrella a una frenética carrera nupcial. Ésta es la historia del único hombre que Elizabeth Taylor no pudo tener.

Juan Manuel de Prada

Jueves, 19 de junio 2025, 10:14

Cuando recibe el guión de Un lugar en el sol, la película que lo emparejaría por vez primera con Elizabeth Taylor, Montgomery Clift acaba de cumplir los 29 años. Es un actor de filmografía todavía exigua, pero ya bendecido por el éxito: alumno aventajado del Actor's Studio, su debut cinematográfico en Los ángeles perdidos le ha valido su primera nominación al Oscar; además, acaba de medir sus dotes interpretativas con John Wayne en la soberbia Río Rojo, y aguarda el estreno de La heredera.

Angel perdido. Hijo de un banquero sureño, debutó con solo 13 años en Broadway, en cuyos escenarios trabajó una década antes de viajar a Hollywood. En 1948, a los 28, fue candidato al Oscar por su papel en Los Ángeles perdidos, y se convirtió en el referente de galán atormentado.

Una belleza vulnerada y esquiva y una mirada en la que parecen agazaparse angustias y padecimientos indescifrables lo aureola de malditismo. Tras leer entusiasmado el ... guión, Clift telefonea al director George Stevens para saber quién será su partenaire. «Elizabeth Taylor», le responde sin dubitación Stevens; al otro lado de la línea se hace un silencio agrio y exasperado. «¿Quién demonios es Elizabeth Taylor?», escupe, por fin, un insolente Clift. Se trata, por supuesto, de una pregunta retórica: aunque sólo cuenta 17 años, Elizabeth Taylor es, a la sazón, una actriz de enorme popularidad, heredera indiscutida de Shirley Temple, que ha alcanzado el estrellato protagonizando algunas de las películas más taquilleras de la época, como Fuego de juventud o Mujercitas. El perspicaz Stevens sabe que ha llegado la hora definitiva de conceder a la adolescente Taylor la alternativa como actriz adulta.

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