Fundación «la Caixa» con las personas mayores
El reto de una vejez cada vez más larga
El 1 de octubre se celebró el Día Internacional de las Personas Mayores. En España, quien hoy cumple 65 años puede esperar vivir, de media, otros 21. Una etapa larga y diversa que plantea desafíos como el edadismo, la soledad no deseada, el duelo y la necesidad de cuidados. La Fundación «la Caixa» trabaja para prevenir estas situaciones y acompañar a quienes necesitan apoyo.
Daniel Méndez
Loli lleva el pelo teñido de un violeta intenso que convive con sus canas. En el Centro Social de Personas Mayores El Llano, en Gijón, ... cuenta lo mucho que le gusta ir de excursión con sus amigas, salir, ir a museos…
«Yo lo estoy viviendo como una segunda juventud», cuenta ante un grupo de alumnos de Integración Social.
La experiencia de Loli es una de las muchas formas de vivir una etapa cada vez más larga y diversa. En España ya hay más de 10,1 millones de personas con 65 años o más: el 20,7 por ciento de la población; y en 2045 serán más de 15,9 millones. Quien hoy cumple 65 años puede esperar vivir, de media, otros 21. Hay quien afronta ese tiempo con autonomía y quien necesita ayuda; hay quien mantiene una red cercana y quien vive en soledad. También cambia el modo en que los demás miran y tratan a las personas mayores.
El encuentro de Gijón aborda precisamente el edadismo. La actividad forma parte de las acciones intergeneracionales promovidas por el Programa de Personas Mayores de la Fundación «la Caixa».
Desde 2025, más de 1300 personas de toda España han participado en talleres y acciones comunitarias para combatir los estereotipos, prejuicios y formas de discriminación basados en la edad. Alrededor de la mitad de la población española percibe que existe discriminación hacia las personas de 55 años o más.
En España ya hay más de 10,1 millones de perso nas con 65 años o más: el 20,7 por ciento de la población; y en 2045 serán más de 15,9 millones
Los talleres comienzan con situaciones cercanas: expresiones que se repiten sin pensar, decisiones tomadas en nombre de una persona mayor o gestos que, aunque no siempre de modo consciente, dan por limitadas sus capacidades. Después, los participantes trasladan esa reflexión a su entorno.
En Gijón, por ejemplo, mayores y jóvenes pasaron semanas trabajando juntos y se organizaron mediante un grupo de WhatsApp para preparar una bandera contra el edadismo.
Con más de 100 años de trayectoria, el Programa de Personas Mayores de la Fundación «la Caixa» da respuesta a las necesidades de una población cada vez más heterogénea. Este trabajo se apoya en una red de 634 centros propios y conveniados con las administraciones.
Durante este curso, el programa ha organizado más de 19.000 actividades, con más de 550.000 participantes. Hay propuestas relacionadas con la salud física, las competencias digitales, el desarrollo personal, la creatividad o la participación comunitaria. Los centros funcionan también como lugares de relación cotidiana, especialmente para quienes han perdido vínculos o viven solos.
La soledad no deseada afecta a una de cada cinco personas en España. «La soledad forma parte de la condición humana», explica Javier Yanguas, psicólogo, gerontólogo y director científico del Programa de Personas Mayores de la Fundación «la Caixa». El problema aparece cuando no se elige y acaba afectando a la vida diaria. Por otro lado, estar rodeado de gente no siempre evita esa sensación. A veces falta alguien con quien compartir lo importante; otras, una red de apoyo o un motivo para levantarse cada mañana.
Con más de 100 años de trayectoria, el Programa de Personas Mayores de la Fundación «la Caixa» apoya a una población cada vez más heterogénea
Las enfermedades, las pérdidas y los cambios vitales pueden agravar este tipo de sensaciones. Con la muerte de una pareja desaparecen rutinas, proyectos, actividades y apoyos construidos durante años. El programa Siempre Acompañados trabaja desde hace una década para detectar estas situaciones y ofrecer una respuesta adaptada a cada persona.
Los profesionales analizan su historia personal, los vínculos que conserva, las pérdidas que ha sufrido y los recursos que tiene cerca. A partir de ahí, combinan el acompañamiento individual con actividades grupales y comunitarias. En 2025, el programa atendió de forma personalizada a más de 3600 personas y llegó a otras 7000 mediante actividades de sensibilización. Más del 80 por ciento de los participantes percibió una mejora de su confianza, comprendía mejor sus emociones y se relacionaba más con familiares y amigos.
Las pérdidas conducen también, inevitablemente, al duelo. «Es un proceso natural de adaptación a una pérdida significativa», señala Elena Angulo, psicóloga clínica del Equipo de Atención Psicosocial del Hospital Clínic de Barcelona. Haber vivido más años no prepara necesariamente para afrontar varias despedidas seguidas. Para ayudar a sobrellevar estos procesos, la Fundación «la Caixa» organiza en sus centros charlas de sensibilización y talleres de la Escuela de Cuidadores.
La iniciativa reúne a los programas de Personas Mayores y de Atención Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas. Las sesiones crean espacios de escucha donde se pueden compartir experiencias y poner nombre a lo que se siente. También ayudan a algo fundamental: reconocer cuándo el dolor está impidiendo mantener una vida normal y conviene pedir ayuda.
El programa de Atención Integral, por su parte, cuenta con 66 equipos formados por profesionales de la psicología, el trabajo social, la atención espiritual y el voluntariado.
Trabajan en hospitales, residencias y domicilios, acompañando tanto a las personas con enfermedades avanzadas como a sus familias. En 2025 atendieron a unas 80.000 personas durante la enfermedad, el final de la vida y el duelo.
MARC SIMÓN | Subdirector General de la Fundación «La Caixa»
«Muchas personas que llegaron al programa en soledad han acabado como voluntarias para ayudar a otras»
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En España hay más de 10 millones de personas con 65 años o más y en 2045 serán cerca de 16 millones. ¿Estamos preparados?
Creo que no. Han aumentado el número de personas mayores y los años que viven después de los 65. Con la edad crece la probabilidad de necesitar cuidados y el modelo actual no podrá responder al volumen de población que habrá. Tenemos tiempo para prepararnos, pero hay que empezar a actuar. Yo es que ya estoy muy furiosa..
¿Por dónde habría que empezar?
Tenemos que estudiar qué modelos son viables. Durante años, los cuidados se apoyaron en la familia y en la convivencia de varias generaciones. Eso ocurre cada vez menos.
¿La mayoría quiere seguir viviendo en su casa?
Sí, mientras sea posible. Para conseguirlo habrá que trabajar la autonomía y combinar atención domiciliaria, actividades fuera del hogar o fórmulas de vivienda que permitan recibir los cuidados necesarios. También hace falta alguien que conozca los recursos disponibles y ayude a cada persona a preparar un plan.
¿Existe también un riesgo económico?
Las próximas generaciones llegarán a la vejez con más vivienda alquilada y mayores cargas económicas. Hace años, tener una casa en propiedad evitaba ese gasto al jubilarse. Con los actuales precios del alquiler, podemos volver a encontrar situaciones de pobreza entre las personas mayores.
«Con los actuales precios del alquiler, podemos volver a encontrar situaciones de pobreza entre las personas mayores»
¿Cómo ha cambiado esta etapa de la vida?
Las personas mayores siguen teniendo capacidades, responsa-bilidades y mucho que aportar. Deben poder decidir cómo quieren envejecer y mantener un papel activo. La sociedad no puede prescindir de ellas por su edad.
¿Qué papel tiene la propia persona en ese proceso?
Cada uno debe pensar cómo quiere vivir esos años y prever las situaciones que pueden aparecer. Tener un proyecto, mantener relaciones y sentirse útil ayuda a conservar un sentido. El voluntariado es un buen ejemplo: permite que muchas personas mayores pongan su experiencia al servicio de otras.
¿Qué han aprendido trabajando frente a la soledad no deseada?
Al terminar la vida laboral suelen perderse muchas relaciones. La familia no siempre vive cerca y algunas personas van quedando aisladas. Si esa situación se prolonga y aparece la dependencia, resulta mucho más difícil revertirla. Siempre Acompañados intenta detectar esos casos cuando empiezan y recuperar vínculos con la comunidad. Muchas personas que llegaron al programa en soledad han acabado como voluntarias para ayudar a otras.
¿Qué pueden aportar los centros de personas mayores?
Son lugares desde los que se pueden organizar actividades, mantener relaciones y detectar situaciones de aislamiento. Su papel tendrá cada vez más sentido si consiguen responder también a las necesidades de las personas que viven en su entorno.
¿Cuál es la prioridad para los próximos años?
Acordar un modelo de cuidados viable, con garantías y continuidad.Los datos están ahí. Hace falta un pacto que permita trabajar durante años y que no dependa de los cambios políticos.
¿Quién debe sostener ese modelo?
Las administraciones deben garantizar los recursos y conseguir que las ayudas lleguen a quienes las necesitan. Las entidades sociales pueden aportar acompañamiento y nuevas formas de intervención. Ninguna parte podrá responder por separado. La ayuda económica es necesaria, pero muchas situaciones requieren también una atención adaptada a cada caso.