¿El paisaje del futuro?
Monegros

¿El paisaje del futuro?

Bienvenidos a los Monegros, un paisaje árido donde para sobrevivir hay que ser un auténtico superhéroe. Lo que no impide que allí vivan más de cinco mil especies de flora y fauna. Por ello, la comarca se perfila como la próxima incorporación a la Red de Parques Nacionales de España. Nos adentramos en la vida secreta de un lugar único que el cambio climático puede convertir en cotidiano.

Martes, 31 de agosto 2021, 13:17

Desde el más pequeño de los invertebrados que habita sus pozas salinas hasta las sabinas que crecen desperdigadas en sus dehesas, todo ser viviente que quiera seguir siéndolo en este paisaje estepario se ve obligado a 'inventar' métodos únicos de supervivencia. Lo han hecho, por ejemplo, la ganga y la ortega, dos especies de ave conocidas también como 'palomas del desierto', que han desarrollado un ingenioso sistema para transportar el agua durante largas distancias: la albergan entre las plumas de su pecho. Y así pueden saciar la sed de sus polluelos, incluso aunque el bebedero más cercano se encuentre a kilómetros del nido. Igualmente, muchas de las plantas que beben el agua de los suelos salinos, tan abundantes en la comarca, se ven obligadas a idear sistemas para expulsar las sales.

Tres paisajes en uno. El parque reflejaría, por un lado, la dehesa. Por otro, la zona desértica, esos suelos de yeso como un paisaje marciano. Y, por último, la sierra de Jubierre (en la imagen). Una isla boscosa que ha sido propuesta, además, como uno de los lugares donde recuperar el lince y en la que sorprenden los imponentes tozales, unas formaciones de materiales resistentes –arenisca– asentadas sobre materiales débiles que el agua y el viento han erosionado dando lugar a formas imposibles como las de la imagen que abre este reportaje.

Géneros como Tamarix o Limonium se recubren de sales durante el día, y adquieren un color blanquecino, que es, asimismo, un 'sistema multiusos' ... para conseguir sobrevivir: evita el calentamiento excesivo (y aquí en verano el calor aprieta de veras), sirve para deshacerse de la incómoda salinidad y también como protección contra los herbívoros. Hay, por otro lado, insectos que pueden esperar años a que se den las condiciones óptimas para poner sus huevos. Porque aquí la paciencia es, más que una virtud, una condición imprescindible para garantizar la supervivencia de la especie.

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