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«De niño era un inútil sin esperanza. No sabía hacer nada»

Las memorias de una estrella 'insoportable' Anthony Hopkins

«De niño era un inútil sin esperanza. No sabía hacer nada»

Solitario, atormentado y alcohólico, Anthony Hopkins era una estrella insoportable. Hasta que el amor –el de su tercer matrimonio– lo salvó. Tras haber perdido su casa y todas sus pertenencias en los recientes incendios de Los Ángeles, el actor británico de 87 años publica unas memorias reveladoras donde nos descubre el mantra que le ha permitido encontrar la calma.

Era un día gris de septiembre de 1949. De pie a las puertas del internado Monmouthshire, Anthony Hopkins vio a sus padres alejarse en un coche. Tenía 11 años y detestó aquel austero colegio desde el minuto uno. Su madre lo despidió con la mano mientras el automóvil desaparecía. El pequeño Anthony no respondió. Toda una vida después, en sus memorias, Lo hicimos bien, chico (Planeta), escribe que se hizo un juramento: «No volveré a acercarme a mi madre ni a mi padre ni a nadie más».

Hopkins, con nueve años. De joven no encajaba. No hizo amigos ni en el colegio ni tampoco en su barrio. No quería jugar con otros en la calle.
Un niño diferente. | Hopkins, con nueve años. De joven no encajaba. No hizo amigos ni en el colegio ni tampoco en su barrio. No quería jugar con otros en la calle.

Cerca de cumplir los 88 años, el actor aún recuerda aquella escena. «Pensé que nunca más pertenecería a nadie», comenta. La frialdad de su voz ... sugiere que, lejos de entristecerlo, aquel pensamiento infantil le hizo sentirse poderoso. «Me hizo fuerte. Solo pero fuerte. Así he vivido toda mi vida».

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