El príncipe y la corista: sexo en la encimera
Vivieron cinco años de «sexo apasionado», sobre todo en el palacio de Buckingham. Lo recuerda en sus memorias Ruthie Henshall, la premiada artista de musicales que fue amante del príncipe Eduardo de Inglaterra.
Se conocieron en 1988 en un grupo de teatro. Ella era actriz, cantantey bailarina, formaba parte del coro de la producción de Cats de ... Really Useful Group (la compañía fundada por Andrew Lloyd Weber) donde él trabajaba como asistente de producción. Él, además, era príncipe de Inglaterra, el cuarto hijo de la reina Isabel II y Felipe de Edimburgo. Vivieron una historia de amor. «Tuvimos sexo apasionado», cuenta Ruthie Henshall en sus memorias, tituladas El príncipe y la corista.
Ruthie es una artista consagrada de musicales: ha trabajado en Chicago, Billy Elliot...; ha ganado un Premio Laurence Olivier, y ha brillado en Broadway y el West End. Ahora, a los 59 años, ha decidido contar su romance con el príncipe Eduardo una relación apasionada de la que desvela detalles íntimos como que se desfogaban en la encimera de la cocina de su piso.
La actriz y cantante fulmina así las sospechas de su homosexualidad surgidas al dejar Eduardo los marines y pasarse al teatro. «Créeme, la homosexualidad no forma parte de su pasado», declara en The Times. De Eduardo habla maravillas: amable, cariñoso, considerado... Eduardo y Ruthie se besaron por primera vez frente a Frogmore Cottage, donde años después se alojaron Harry y Meghan, otro príncipe y otra corista, y eso le escoció a Ruthie, confiesa.
Cuando estaban juntos era impensable plantear la boda, pero iban en serio. Ella frecuentó el palacio de Buckingham. Tomó el té con la familia real en el jardín, con la reina manejando la tetera y el servicio revoloteando discretamente. Conoció a Diana, a la reina madre, Margarita (hermana de la reina), Felipe de Edimburgo... Congenió con Sarah Ferguson. «En Balmoral se divertían», cuenta Ruthie.
Eduardo también conoció a los padres de Ruthie. La relación acabó de manera amistosa. Ella se centró en su carrera artísitica y Eduardo se casó, en 1999, con Sophie Helen Rhys-Jones, con la que ha tenido dos hijos. Ruthie guarda un recuerdo bonito de aquel noviazgo: él dejaba cartas de amor junto a la almohada, le regaló un Rolex, la cuidó... Se acostaron sobre todo en los aposentos de Eduardo en Buckingham. Estuvieron juntos de forma intermitente desde 1988 a 1993.
La vida de la actriz no ha sido fácil. De niña sufrió abusos sexuales, entre los 6 y los 8 años, por parte del marido de la hermana de su madre. Cuenta que la ternura de Eduardo con ella en la cama le ayudó mucho. «Porque si has sufrido abusos, piensas que has hecho algo mal. Y con él, que era tan tierno y cariñoso, no había rastro de agresividad, me sentí limpia».
Se llevan muy bien. Todos los años se felicitan por sus cumpleaños. Y antes de publicar su libro, ella lo llamó para contárselo. Comieron juntos un par de veces y el príncipe Eduardo no le ha puesto ninguna pega. Y eso que ella le advirtió que hay cosas en El príncipe y la corista que quizá lo sonrojen.