Hermanas siamesas
Cara a cara por primera vez
Nacieron unidas por la parte baja de la cabeza, pero la medicina ha obrado el milagro. Después de un año sin poder mirarse a los ojos, una intervención quirúrgica extremadamente compleja ha permitido que dos gemelas siamesas puedan llevar vidas separadas.
La operación, realizada por el centro médico de la Universidad de Soroka, en la ciudad israelí de Beerseba, duró doce horas y reunió a cincuenta profesionales. «Siempre que tienes dos bebés unidos por el cráneo y los vasos sanguíneos de sus cerebros, para nosotros, los neurocirujanos, es aún más complejo: resulta imposible esperar y saber, a la vez, cómo tratarlo», explica Mickey Gideon, director de neurocirugía pediátrica del hospital que dirigió la operación a NBC News.
Por eso, y por ser la primera vez que se realizaba una cirugía para separar a gemelos unidos en Israel, los médicos decidieron planificarlo todo, ... con gran detalle, desde el momento del nacimiento. «Nos hemos preparado específicamente para esto», asegura Gideon. Según el neurocirujano, durante un año los médicos ensayaron la intervención en quirófano con modelos virtuales de las gemelas y dispositivos especiales de monitorización para anticiparse a las posibles complicaciones. Para ello trabajaron en colaboración con varias empresas de alta tecnología. Desarrollaron modelos 3D de las niñas y utilizaron simulación de realidad virtual para que cada uno de los profesionales involucrados supiera exactamente lo que debía hacer en cada parte de la operación. Además, Gideon confirmó que cuando las gemelas nacieron introdujeron extensiones de piel bajo su cuero cabelludo para producir un exceso del tejido que les permitiera cerrar la zona tras la operación.
Durante la cirugía se separaron los vasos sanguíneos y, posteriormente, los huesos. El equipo se dividió en dos quirófanos separados para reconstruir los cráneos y el cuero cabelludo de cada hermana. En todo el proceso también participaron especialistas en anestesia, cuidados intensivos pediátricos, equipos de enfermería, farmacéuticos, personal de laboratorio y trabajadores sociales.
«En los dos primeros días tras la operación vimos que estaban un poco agitadas, y cuando las reunimos fue un momento maravilloso ver cómo se calmaron y tranquilizaron», confesaba Gideon. «Por primera vez se miraban después de haber estado unidas en la parte posterior de sus cabezas».
«Los dos primeros días tras la operación vimos que estaban un poco agitadas, y cuando las reunimos fue maravilloso ver cómo se calmaron», confiesa el neurocirujano
Tal y como explicaba el doctor Gideon, «la intervención de estas siamesas israelíes es especialmente rara y, hasta ahora, solo se ha realizado en el mundo unas veinte veces». Hablamos de una patología que, según una investigación de la UC Davis Health de la Universidad de California, únicamente se da en uno de cada 2,5 millones de nacidos.
Safa y Marwa: cincuenta horas y cien cirujanos
Entre las intervenciones pioneras de este tipo está la que se realizó en 2019 a las gemelas siamesas Safa y Marwa, nacidas en Pakistán en enero de 2017. Llevaban dos años unidas por la cabeza y partes del cerebro, un caso de medicina que se conoce como ‘craneópago’. «Es una condición excepcionalmente rara y compleja», explica el doctor David J. Dunaway, quien dirigió al equipo que operó con éxito a las niñas en el hospital Great Ormond Street de Londres.
Para separarlas fue necesario un equipo de cien cirujanos y tres operaciones, realizadas a lo largo de 50 horas. El resultado fue un éxito. De una historia que empezó con la madre de las gemelas recibiendo la noticia de que había que proceder a la separación de las pequeñas y de que irremediablemente una de ellas moriría en el proceso a la imagen de las bebés reconociéndose por primera vez de frente hubo un largo camino de esfuerzo humano e innovación tecnológica. Gracias a la realidad virtual y al ensayo previo de la operación con réplicas de las niñas creadas mediante impresión en 3D, los médicos consiguieron lograr su cometido.
La mayor preocupación del equipo quirúrgico era cómo separar el complejo laberinto de venas y arterias. Cada una de las niñas abastecía a su hermana con sangre. Cortar estas conexiones conllevaba el riesgo de dejar al cerebro sin nutrientes y provocar un accidente cerebrovascular. Afortunadamente la tecnología estuvo de su lado. «Claramente esto es el futuro —confesó el médico Owase Jeelani, que intervino en el proceso y pudo explorar el sistema vascular entremezclado de las gemelas sentado frente a la pantalla de un ordenador con un visor de realidad virtual—. Aquí en este hospital, somos afortunados por contar con los ingenieros y especialistas de software que nos han dotado de capacidades que nosotros, como médicos, no recibimos en nuestra formación profesional».
Finalmente y gracias a un largo proceso de recuperación durante el cual Safa y Marwa recibieron fisioterapia diaria para ayudarlas a aprender algunas funciones básicas como sentarse o mantener la cabeza erguida, las niñas pudieron salir del hospital para regresar a Pakistán.
Quince años antes… el hito de Isabelle y Abigail
Unidas por el abdomen. Así nacieron en 2006 Abby y Belle Carlsen, las siamesas de Dakota del Norte, en Estados Unidos, antes de que sus padres y los doctores de la Clínica Mayo de Minnesota decidieran llevar a cabo la compleja operación que las separaría.
Desde el pecho hasta el estómago, los órganos de su cavidad abdominal estaban mezclados y el corazón de Belle estaba enredado en el pecho de Abby. El equipo de cirujanos de la clínica conocía perfectamente los peligros que el procedimiento involucraba, pero también el profundo impacto que sus habilidades en el quirófano podría tener en el futuro de las niñas. Por este motivo, el personal del hospital, bajo la dirección del cirujano pediátrico Christopher Moir, realizó consultas a todo tipo de especialistas y se dividieron en diferentes equipos preparados para el procedimiento, incluidos uno de cardiología, otro de hígado, un equipo de cirugía plástica, uno de bilis y uno de páncreas.
También en este caso el resultado resultó un hito en la medicina y, en solo dos semanas, los padres pudieron llevarse a las niñas a casa. Diez años después, las chicas posaban para los medios confesando que llevaban una vida normal y admitiendo una gran conexión entre ellas que, afortunadamente, ya solo les trae cosas buenas.
La singularidad de los siameses
Tal y como explican en la Clínica Mayo, los siameses son dos bebés que nacen conectados físicamente. «Se desarrollan cuando un embrión temprano se separa parcialmente para formar dos individuos. Generalmente permanecerán conectados por el pecho, el abdomen o la pelvis y pueden compartir incluso uno o más órganos internos». Si bien muchos no están vivos al nacer (mortinatos) o mueren poco después del nacimiento, los avances en cirugía y la tecnología han mejorado las tasas de supervivencia y algunos bebés que sobreviven pueden ser quirúrgicamente separados. El éxito de la intervención depende de las zonas del cuerpo por las que estén unidos y de qué órganos y en qué cantidad los compartan. También, desde luego, de la experiencia, la habilidad y los medios con los que cuente el equipo quirúrgico.
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Fátima Uribarri