Jorge Castillo Mateo, matemático
«El número de récords de calor en España en la última década es el doble del que cabría esperar»
Imagina un saltador de pértiga al que cada año le suben el listón un centímetro. En condiciones normales, llegará un día en que no pueda batirse a sí mismo. Con el clima está pasando todo lo contrario: los récords de temperatura son batidos con cada vez mayor frecuencia. Jorge Castillo Mateo ha sido premiado por la Fundación BBVA y la Sociedad de Estadística e Investigación Operativa (SEIO) por construir el primer mapa de los récords de calor en España.
Carlos Manuel Sánchez en colaboración con Fundación BBVA | Foto: Fundación BBVA | www.fbbva.es/
«Decir que la temperatura media ha subido 1,5 °C desde niveles preindustriales no preocupa tanto al ciudadano como sufrir olas de calor y ... eventos climáticos extremos», explica Jorge Castillo Mateo (Zaragoza, 1997), profesor de la Universidad de Zaragoza. «En cambio, los récords se entienden de forma inmediata. Nadie experimenta la media anual, pero sí un día de 44 grados a la sombra o una racha de noches tropicales», añade Castillo, que ha recibido el premio a la Mejor Contribución Aplicada en Estadística que otorgan la SEIO y la Fundación BBVA, junto a Jesús Asín, Ana C. Cebrián, Alan Gelfand y Zeus Gracia.
«En un clima estable los récords deberían volverse cada vez más raros con el tiempo. Si, aun así, siguen apareciendo con frecuencia, es una señal clara de que el sistema está cambiando», expone. «Lo que observamos en España, donde existen registros fiables desde 1960, es que el número de récords de calor en la última década es el doble del que cabría esperar en un clima estable. Esta variabilidad es lo bastante grande como para no atribuirla solo a causas aleatorias. Y aparece de forma consistente en ciertas regiones. En la Meseta Norte, el Sistema Central y el valle del Ebro la cifra triplica lo esperado. En cambio, en la cordillera y el litoral cantábricos, los resultados son compatibles con un comportamiento estable».
Doctor en Matemáticas y con estancias en Estados Unidos y La Sapienza (Roma), Castillo señala: «Mi labor es asegurar que los modelos sean transparentes y reflejen fielmente lo que dicen los datos. Y termina donde empieza el debate sobre las soluciones políticas». Su modelo puede ayudar a diseñar refugios climáticos en ciudades, a priorizar recursos de Protección Civil, a anticipar impactos en confederaciones hidrográficas y a resguardar a las personas mayores en las olas de calor.
Castillo también aprende de quienes están sobre el terreno. Agentes forestales le plantearon una paradoja: «A veces se piensa que un invierno más cálido es 'más agradable'. Pero la nieve actúa como capa protectora para la vegetación, y si desaparece antes de tiempo las plantas quedan expuestas a heladas posteriores».
Las claves de mi trabajo
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1.
«Cada año debería ser más difícil batir un récord de temperatura, porque la marca anterior es cada vez más exigente. Sin embargo, con el clima pasa lo contrario».
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2.
«En España, donde tenemos registros desde 1960, en la última década han caído el doble de récords de calor de los que tocaría en un clima estable. En algunas regiones del interior, el triple».
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3.
«El punto de inflexión fue en los años noventa. Desde entonces, la probabilidad de batir un récord en España no baja con cada año adicional de datos, como dicta la teoría matemática».
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4.
«Hemos analizado los récords a distintos niveles de la atmósfera, hasta diez kilómetros de altura. El aumento existe en toda la columna, pero se amplifica a ras del suelo, donde se desarrolla la vida».
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