«Al tatuarte la piel, también tatúas tu sistema inmunitario»: la conclusión de un estudio que alerta sobre el riesgo de esta práctica
EL BOTIQUÍN
Una reciente investigación encontró que la tinta puede acumularse en los ganglios linfáticos y afectar a la tarea de las defensas
06 dic 2025 . Actualizado a las 11:10 h.Los tatuajes llevan años estando de moda y siguen siendo comunes en la actualidad. Se estima que una de cada cinco personas tiene, como mínimo, uno. Pese a que se suelen considerar como algo estético sin implicaciones para la salud, la comunidad científica todavía desconoce los efectos tóxicos que podrían tener los pigmentos, en concreto, la interacción que pueden mantener con el sistema inmunitario. Es un riesgo que está ahí y en el que cada vez se profundiza más.
El último grupo de investigadores que lo ha estudiado es el de Infección e Inmunidad, del Instituto de Investigación Biomédica, afiliado a la Universidad de Suiza (USI), que dieron con un hallazgo innovador: «Al tatuarte la piel, también “tatúas” tu sistema inmunitario». Los resultados del estudio, dirigido por el profesor Santiago F. González, se publicaron en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). En él participaron doce grupos internacionales y es fruto de siete años de investigación.
Los científicos siguieron la trayectoria de la tinta negra, roja y verde —las más comunes— en el cuerpo utilizando modelos animales y muestras humanas. Así, observaron que después de un tatuaje, el pigmento migra rápidamente a través del sistema linfático y se acumula, en grandes cantidades y en cuestión de horas, en los ganglios linfáticos. Allí, los macrófagos —células del sistema inmunitario que ingieren y destruyen microorganismos, células muertas y desechos— capturan los restos de tinta lo que desencadena una respuesta inmunitaria. En un primer momento, se produce una fase aguda que dura unos dos días, y después llega una fase crónica, que puede alargarse durante años.
En esta cronicidad está involucrada la inflamación, que es la respuesta de las defensas ante una agresión, y cuando se prolonga puede debilitar el sistema inmunitario y aumentar la vulnerabilidad a infecciones o tumores. En el estudio también encontraron que los macrófagos no son capaces de descomponer la tinta, lo que provoca su muerte. Esto sucede, sobre todo, con los pigmentos rojos y negros, «lo que sugiere que estos colores son más tóxicos», precisan las conclusiones, que añaden: «El resultado es un ciclo continuo de adquisición de pigmento, muerte celular y mayor acumulación de tinta en los ganglios linfáticos».
¿Qué pasa si te vacunas?
Aprovechando la coyuntura mundial después de la pandemia, la investigación también analizó si tener un tatuaje afectaba a la eficacia de una vacuna. Así, encontraron que en modelos animales, los ratones tatuados mostraron niveles de anticuerpos «significativamente más bajos tras la vacunación». Lo mismo se observó en células inmunitarias humanas que previamente fueron expuestas a tintas, las cuales tuvieron una respuesta reducida.
Los autores reconocen que todavía son necesarios más estudios para comprender mejor esta problemática y definir procedimientos más seguros en cuanto a los tatuajes, pero destacan que sus resultados plantean importantes interrogantes sobre la seguridad de esta práctica y la posible relación entre la inflamación crónica causada por la tinta y otras enfermedades, como las autoinmunes.