China, el estado policial absoluto
Vigilancia total a los uigures de Sinkiang

China, el estado policial absoluto

Pekín está implantando en Sinkiang un estado de vigilancia sin precedentes en el mundo. El Gobierno chino quiere controlar a la minoría musulmana de los uigures utilizando los métodos más modernos. Viajamos por una región sumida en una calma fantasmal. Y, por momentos, aterradora.

Por Berhard Zand | Fotos: Gtres, Contacto y Getty Images

Domingo, 29 de mayo 2022, 01:50

La ciudad de Kasgar, en el extremo occidental de China, recuerda en algunos momentos al Bagdad de después de la guerra. Ruido de sirenas, vehículos blindados patrullando, el estruendo de aviones de combate cruzando el cielo. Los agentes de Policía, equipados con chalecos antibalas y cascos, regulan el tráfico con gestos bruscos, autoritarios. Pero más pronto que tarde vuelve a caer sobre la ciudad un silencio fantasmal, una quietud que pone los pelos de punta.

El viernes a mediodía, la hora de la oración principal para los musulmanes, la plaza frente a la gran mezquita de Id Kah está prácticamente ... vacía. No resuena la llamada del almuédano, solo se oye un ligero pitido cuando alguno de los escasos fieles cruza el detector de metales situado en la puerta del templo. Docenas de videocámaras vigilan todo lo que ocurre. Personal de seguridad, algunos de uniforme, otros de paisano, recorren el centro histórico. Lo hacen tan silenciosamente que es como si quisieran escuchar los pensamientos de las personas con las que se cruzan.

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