La 'marihuana' de los gatos. Basta con que un gato se acerque a una planta de Nepeta cataria, más conocida como 'nébeda' o 'hierba gatera', para que algo cambie en su comportamiento. Se frota contra las hojas, rueda por el suelo, salta, maúlla, se relaja o entra en un estado de euforia pasajera. Todo, en cuestión de segundos. La explicación está en las nepetalactonas, compuestos químicos que imitan las feromonas sexuales felinas. El cerebro del gato reacciona como si estuviera frente a una pareja receptiva. El efecto aumenta su libido, dura minutos y no genera adicción, aunque algunos individuos —el rasgo parece ser genético— 'se enganchan'.
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Un colocón bestial

Los animales se drogan

La 'marihuana' de los gatos. Basta con que un gato se acerque a una planta de Nepeta cataria, más conocida como 'nébeda' o 'hierba gatera', para que algo cambie en su comportamiento. Se frota contra las hojas, rueda por el suelo, salta, maúlla, se relaja o entra en un estado de euforia pasajera. Todo, en cuestión de segundos. La explicación está en las nepetalactonas, compuestos químicos que imitan las feromonas sexuales felinas. El cerebro del gato reacciona como si estuviera frente a una pareja receptiva. El efecto aumenta su libido, dura minutos y no genera adicción, aunque algunos individuos —el rasgo parece ser genético— 'se enganchan'.

Gatos en trance con hierba, renos que comparten hongos alucinógenos, elefantes que buscan frutas fermentadas… Cada vez más investigaciones apuntan a lo mismo: el consumo de drogas no es exclusivo del ser humano. En la naturaleza, muchas especies también buscan alterar su conciencia.

Jueves, 29 de enero 2026, 08:42

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En los años setenta, en Hawái, los cultivadores clandestinos de marihuana estaban convencidos de haber identificado al culpable de los saqueos nocturnos de sus almacenes: ... las mangostas. Encontraban semillas de cannabis en los excrementos y en el estómago de esos pequeños mamíferos, y asumían que se colaban en los depósitos para comerlas. Ronald K. Siegel, psicofarmacólogo estadounidense y profesor en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), viajó allí para investigarlo como parte de una larga línea de trabajo sobre intoxicación y conducta animal.

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