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PATENTE DE CORSO

El amigo del cole

Arturo Pérez-Reverte

Lo vi parado junto a un semáforo, al otro lado de la calle. Pude reconocerlo en el acto pese a los 54 años transcurridos desde ... la última vez. Miraba a uno y otro lado esperando cruzar, sin darse cuenta de mi presencia. Me sorprendió su fragilidad; en mi recuerdo era más alto. Lo habían expulsado de nuestro colegio, los Maristas de Cartagena, un año antes que a mí. Y que no nos hubiesen echado juntos no era más que una casualidad. Tuvo menos suerte y dio motivo antes, aunque en realidad los dos habíamos dado motivos de sobra los años que compartimos aula. Era verdaderamente un tipo duro, y lo llamaré Rafael. Indisciplinado, cimarrón, poco amigo de obedecer e hincar el codo, fue el niño más independiente e irreductible que conocí en mi vida. Aguantaba las bofetadas de los profesores –eran otros tiempos– con una sonrisa que yo procuraba imitar.

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