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PATENTE DE CORSO

El pintor de volcanes

Arturo Pérez-Reverte

Hay que ver lo que son las lecturas y la vida. Quizá parezca raro que un volcán haga pensar en conquistadores españoles, la sala desierta ... de un museo, un buen desayuno, Pancho Villa y Zapata, la guerra, un pintor extraordinario y una de las mujeres más hermosas que has visto en fotografía. Y, sin embargo, eso ocurre en sólo unos instantes, a unos cinco mil metros de altura, o quizá son menos, cuando el avión de Iberia en el que viajo se encuentra a una hora de la ciudad de México. Son las seis de la tarde, hora local. Estoy leyendo –con mucho disfrute, pues no había vuelto a él en cuarenta años– el extraordinario Claros varones de Castilla, de Fernando del Pulgar. De pronto levanto la vista, miro por la ventanilla, y en la distancia, sobre el fondo de un cielo entre ámbar y rojo por el cercano crepúsculo, veo una alta, recta y gruesa columna de humo que asciende sobre el Popocatépetl.

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El pintor de volcanes

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