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PATENTE DE CORSO

Hoteles vivos y muertos

Arturo Pérez-Reverte

Entre mi trabajo de ahora y la vida que llevé, he pasado medio siglo alojándome en hoteles. Y los conocí de todas clases: antros miserables ... en Damasco, Jartum o Nairobi, donde las cucarachas te corrían por encima al apagar la luz, y lugares espléndidos, donde por la ventana contemplabas una bella ciudad colonial de Hispanoamérica, el golfo de Nápoles o la isla de San Giorgio de Venecia. Quiero decir con esto que poseo cierta memoria hotelera desde finales de los años 60 hasta ahora, y que en ella hay de todo, pensiones infectas y establecimientos míticos en los que entraba por primera vez con la emoción de haberlos admirado antes en libros y películas.

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