Saltar al contenido
Volver

Reinos de humo

La saliva

Benjamín Lana

Los habituales de este rincón bien sabemos lo que es salivar ante el aroma de un pan que se hornea o de una ventresca de bonito del norte sobre ascuas de encina. Es más, lo sabemos en términos superlativos, lo que castizamente se diría hasta hacérsenos la boca agua.

En el cole de la EGB nos contaban que, si comiendo no nos ahogábamos como pavos, era porque la saliva ayudaba a formar el bolo ... alimenticio y a que no se quedara atascado garganta abajo. Los que éramos de poco masticar y mucho tragar, pese a las continuadas reprimendas maternas, ya nos llevamos algún susto grande. Lo que no nos contaron con el detalle necesario es que sin saliva no haya percepción de los sabores, puesto que las sustancias químicas de los alimentos se disuelven gracias a ella.

Contenido exclusivo para suscriptores
La Voz
Suscríbete
para seguir leyendo
Lee sin límites toda la información, recibe newsletters exclusivas, accede a descuentos en las mejores marcas y muchas más ventajas

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error

[]

La saliva

[]

La saliva