Reinos de humo
El sol del mar
El sol del mar. Así denominaba en uno de sus poemas Pablo Neruda al erizo de mar. El poeta chileno era muy aficionado a comerlos e hizo continuas referencias a estos curiosos seres que habitan los fondos marinos. Y es que en Chile estos equinodermos marinos que el hombre ha consumido desde la prehistoria son muy populares. Como lo son en Japón, el primer consumidor mundial, y como lo son en Asturias, la región española donde más se han consumido, junto con la Costa Brava y Cádiz, y donde curiosamente está prohibida su pesca desde hace algunos años.
De hecho, la mayor parte de los oricios que se ofrecen en restaurantes y sidrerías del Principado proceden, cuando no de Marruecos o Chile, de ... la vecina Galicia, región que nunca les ha prestado especial atención, pese a lo abundantes que son en sus costas.
Ramón Gómez de la Serna, en una de sus greguerías, lo definía como «castaña a la que se le han erizado los pelos». Y Julio Camba, como «extracto del mar»
Solo ahora que se ha extendido la venta de sus huevas enlatadas, el caviar de erizo, a precios considerables los gallegos han empezado a valorarlos. En Asturias, hasta no hace muchos años, se manejaban a paladas y eran una tapa gratuita que acompañaba las botellas de sidra. Ramón Gómez de la Serna, en una de sus greguerías, lo definía como «castaña a la que se le han erizado los pelos». Y Julio Camba, como «extracto del mar». Nada más exacto, porque aporta sabores de yodo que son puro mar. Aunque se puede comer de muchas maneras, los entusiastas del erizo lo preferimos crudo o como mucho ligeramente escaldado para templarlo.