Dicen que dinero llama a dinero. Pero también dinero llama a gastronomía. Hay dinero en Marbella. Y esa es una de las principales causas de que el nivel gastronómico de esta ciudad de la Costa del Sol sea tan elevado. Lógicamente no es oro todo lo que reluce.
Dentro de una oferta tan amplia siempre hay sitios que no dan la talla, pero en la balanza pesa bastante más lo bueno, incluso lo ... muy bueno. Desde finales de los años ochenta, la ciudad ha sufrido una gran transformación en todos los terrenos, y el gastronómico no se ha quedado al margen. La oferta culinaria marbellí es ahora rica y variada, con restaurantes, bares y chiringuitos para todos los gustos, representando todas las cocinas.
Desaparecido Dani García, que echó el cierre de forma incomprensible nada más lograr la tercera estrella Michelin, el restaurante más destacado de la ciudad es Skina. Su propietario, el asturiano Marcos Granda, acaba de trasladarlo desde una angosta callejuela del casco antiguo de la ciudad a un espacio menos céntrico pero mucho más adecuado para lograr su objetivo de alcanzar el tercer 'macarron' de La guía roja.
A su elegante cocina de corte clásico ejecutada por el joven Mario Cachinero, a su gran servicio de sala dirigido por el propio Granda y a una bodega sobresaliente se unen ahora unas instalaciones de categoría. No cabe duda de que Marbella está a punto de volver a lucir un tres estrellas.
Sobre la firma
Colaborador
Carlos Maribona, periodista. Ha desarrollado toda su carrera profesional en el diario ABC, del que llegó a ser subdirector. En la actualidad es el crítico gastronómico del diario. Columnista también en XL Semanal de Vocento. Profesor de la Universidad San Pablo CEU. Premio Nacional de Gastronomía entre otros muchos galardones.
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