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Reinos de humo

Huevos Benedict

Carlos Maribona

Habría mucho que hablar sobre los desayunos de hotel. En buena parte de ellos prima la cantidad sobre la calidad. Claro que, por otra parte, viendo el comportamiento de muchos clientes, de los que podría pensarse que llevan varios días sin comer, tampoco es de extrañar. El buen desayuno hotelero no es el más apabullante, sino el que cuida los detalles. Y en ese terreno vamos mejorando poco a poco, aunque queda mucho camino por recorrer.

Entre las formas que tengo de evaluar los desayunos de hotel está la presencia o no de los huevos Benedict. Por favor, llámenlos 'Benedict' y no 'benedictinos', un error muy generalizado

Entre las formas que tengo de evaluar esos desayunos está la presencia o no de los huevos Benedict. Por favor, llámenlos 'Benedict' y no 'benedictinos', ... un error muy generalizado. Valoro el esfuerzo que supone incluirlos junto a los mucho más habituales huevos revueltos o tortillas. La receta es fácil. Una base redonda de pan tostado con mantequilla sobre la que se colocan un huevo escalfado y bacon bien frito, para luego recubrirlo todo con salsa holandesa. Una versión más refinada reemplaza el bacon por salmón. Lo más complicado es darle al huevo el punto exacto, ni demasiado crudo ni cuajado en exceso. Cuando están bien hechos, son una auténtica delicia.

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