Reinos de humo
La cultura de la sidra
Un amigo me envía para que firme una solicitud de apoyo a la candidatura de la cultura sidrera asturiana como Patrimonio Mundial Inmaterial de la Unesco. Aunque no estoy convencido de que esta iniciativa vaya a tener mucho éxito, firmo el documento. Y lo hago porque la sidra es una de las señas de identidad de Asturias.
Me dirán que también se elabora en otras zonas, principalmente en el País Vasco, pero el Principado es la primera región española productora de esta ... bebida, con casi el ochenta por ciento del total nacional. Se comercializan allí nada menos que cuarenta millones de botellas, con un consumo medio por habitante de cincuenta litros al año. Además de la alta producción, y de lo arraigada que está en la cultura local, la sidra asturiana tiene una característica que la diferencia de las del resto de España y del mundo: se escancia.
La sidra asturiana tiene una característica que la diferencia de las del resto de España y del mundo: se escancia
Con un ritual peculiar, el escanciador deja caer desde lo alto la sidra en el vaso. Un vaso ancho, de cristal fino, en cuyo borde bate la bebida, oxigenándose. En Asturias, la sidra siempre se relaciona con fiesta y diversión. En estos días del verano se bebe en todas las romerías populares que se multiplican por su territorio, acompañada con tortillas de patata, chorizos, lacón, empanadas o sardinas. Como dice el manifiesto que he firmado, «la sidra es, además de una bebida y uno de los grandes productos de Asturias, una tradición, una manera de vivir y de relacionarse».