Reinos de humo
Morena
No les voy a hablar de la morena de la copla ni de la que pintara Julio Romero de Torres. Esta es una columna gastronómica, así que corresponde ocuparse de otra morena, mucho más fea, pero comestible.
Un pez que pertenece a ese grupo que, por su cuerpo alargado y su piel viscosa y sin escamas, se asemeja más a serpientes y ... que no se caracteriza precisamente por su belleza. Grupo en el que podemos incluir, por ejemplo, a la lamprea, a la anguila o al congrio. Peces que, por lo general, generan un cierto rechazo a la vista, pero que una vez preparados en la cocina resultan muy sabrosos.
Curiosamente apenas se consume en la España peninsular (aunque Ángel León o Quique Dacosta la incorporaron a sus menús), pero sí en las islas Canarias
En el caso de la morena, que como la lamprea era muy apreciada por los romanos, quienes las criaban en viveros, hablamos de un pez que puede llegar a medir más de un metro y medio y a pesar por encima de seis kilos, que vive oculto entre rocas y resulta muy agresivo.
Curiosamente apenas se consume en la España peninsular (aunque cocineros de tres estrellas como Ángel León o Quique Dacosta la incorporaron a sus menús), pero sí en las islas Canarias, donde se prepara, sobre todo, frita con su piel, muy crujiente. Una especie de chicharrones o chips que se comen con la mano y que resultan muy ricos. Los he comido muy buenos en Bésame Mucho, en el sur de Tenerife; en Chipi Chipi, en La Palma; y hace escasos días en dos restaurantes de Lanzarote, uno muy tradicional, El Risco, otro recién inaugurado, César, en el hotel del mismo nombre.