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Reinos de humo

Un molusco aristocrático

Carlos Maribona

Consideradas como la aristocracia de los moluscos, en tiempos fueron un lujo. Ostras y champán, ya saben. Ahora están al alcance de todos. De todos a los que les gusten estos bivalvos, que no son tantos. Porque las ostras, para disfrutarlas de verdad, hay que comerlas vivas, recién abiertas, y eso genera un cierto rechazo.

Como se dice tantas veces, qué hambre debería de tener el primer ser humano que se comió una ostra. Sin embargo, desde entonces ha sido el marisco más apreciado de la historia

En su excelente libro Historia de la comida, Felipe Fernández-Armesto escribe que «la ostra, como toda la comida cruda, resulta fascinante para nosotros ... porque es anómala: constituye el regreso a un mundo precivilizado. Nos une a nuestros antepasados». Como se dice tantas veces, qué hambre debería de tener el primer ser humano que se comió una ostra. Sin embargo, desde entonces ha sido el marisco más apreciado a lo largo de la historia.

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