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Mi hermosa lavandería

Dos pintores

Isabel Coixet

En 1986, el artista Scott Kahn pintó el cuadro Verano en Nueva York. En él, vemos a un hombre joven en bañador yaciendo en una gran superficie de madera cerrada. A los lados, una espesa mata de hierbas oscuras; al fondo, la silueta de los rascacielos de la ciudad rodeados de nubes en un cielo amarillo. Es un cuadro intrigante, como todos los de su autor, cuadros que encierran un misterio del cual se resisten a revelar las claves: figuras solitarias, lunas rojas, paisajes dramáticos, pintados con una técnica casi puntillista. Verano en Nueva York desapareció, el pintor cree que se lo robaron, no está seguro. Hasta hace pocos años Scott Kahn era un pintor desconocido que vivía en el piso prestado de un primo, sin marchante, y resignado a vender algún cuadro de cuando en cuando y a que su obra pasara desapercibida.

Wong se suicidó a los 35 años, cuando ya su obra se cotizaba en cifras astronómicas. Y fue uno de los primeros clientes de Scott Kahn, al que sacó de la oscuridad

Hoy, el pintor Scott Kahn está preocupado por que se está quedando sin inventario. El trabajo de este hombre de 76 años tiene ahora mismo ... una enorme demanda. Uno de sus cuadros se vendió recientemente por 1,2 millones de dólares, mucho más que los pocos miles de dólares por los que solían venderse. Kahn estaba convencido de que moriría como vivió la mayor parte de su vida: como un artista hambriento.

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