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Animales de compañía

Amables bestias (I)

Juan Manuel de Prada

Viernes, 28 de Febrero 2025

Tiempo de lectura: 4 min

La finura espiritual de Cervantes también se percibe en el tratamiento literario que dispensa en el Quijote a los animales, lleno de franca simpatía y de un amor que nunca es condescendiente, ñoño o idealizador. A diferencia de lo que ocurría en las fábulas de la Antigüedad, donde los animales aparecían siempre antropomorfizados, con dichos y hechos impropios de su naturaleza que siempre tenían una función moralizante, en el Quijote los animales siempre se presentan como tales, sin atribución de rasgos humanos. Tampoco son, como ocurría en los bestiarios medievales o en las novelas de caballerías, símbolos o emblemas o creaciones fantasiosas y quiméricas, sino que aparecen con una existencia distintiva, con vicios y virtudes propios que pueden servir de enseñanza o ejemplo a los humanos, pero que no son vicios y virtudes propiamente humanos.

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