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PATENTE DE CORSO

Un selfi en Venecia

Arturo Pérez-Reverte

Desde hace mucho tiempo, en la cruceta de babor del velero en el que navego llevo la bandera de Venecia. No ondea ahí porque sea ... bonita, que lo es, sino porque durante dos décadas, por razones familiares, pasé la última semana de cada fin de año en esa ciudad. La conozco bien y algunas veces he hablado de ella en esta página; incluso aparece en mis novelas El pintor de batallas y El puente de los asesinos. Mi relación con Venecia, sin embargo, no es de amor ciego, pues hay muchas cosas de ella que no me gustan. Pero el tiempo, la costumbre y otras razones acabaron convirtiéndola en parte de mi biografía personal y sentimental: recuerdos, sensaciones, imágenes. Ya saben. Momentos de una vida.

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