Compañía de las Indias Orientales
¿Matanzas? Nada personal. Solo negocios
En el interior de una tienda levantada junto al fuerte recién tomado de Allahabad, los hombres de la Compañía colocaron una butaca sobre una mesa de comedor. A falta de nada mejor, extendieron por encima una colcha de seda. En ese precario trono hicieron sentarse a Shah Alam, emperador mogol de la India, descendiente del gran Tamerlán, criado en el lujo de Delhi y ahora obligado a humillarse ante unos comerciantes extranjeros y los mosquetes Brown Bess de sus mercenarios.
Contenido exclusivo para suscriptores
La Voz
Suscríbete
para seguir leyendo
Lee sin límites toda la información, recibe newsletters exclusivas, accede a descuentos en las mejores marcas y muchas más ventajas
-
1 La abuela 'MAGA': la jubilada que asaltó el Capitolio y ahora se enfrenta a Trump
-
2 «A los hijos de dos hombres les puede ir mejor en la vida que a los hijos de padres heterosexuales»
-
3 El papa tranquilo... y tenaz: los momentos más relevantes del inicio de su pontificado
-
4 Pódcast | «Yo nací en Mauthausen», la escalofriante historia de los bebés en los campos de exterminio
-
5 Pódcast | La macabra guerra sucia de las corrientes eléctricas que promovió Edison

