Reinos de humo
Julie
Los pucheros y sartenes llevan muchos años dando vueltas por los platós de televisión desde los tiempos de Cocina al minuto, de la cubana Nitza Villapol, a finales de los años cuarenta. O desde que Elena Santonja metiera las manos en la masa, si hablamos de lo que hemos vivido. Ya hemos visto casi de todo y si no a todos, sí a muchos.
El único ignífugo es Arguiñano, el hombre que ha estado más horas a los fogones bajo los focos sin quemarse, una institución televisiva mundial. Después ' ... naide' y después muchos de los que han ido a darse baños de multitudes y se han ido saltando como si fueran ranas al baño maría. Más tarde llegaron los realities, esos programas de entretenimiento en los que la cocina es el decorado narrativo o la disculpa para mostrar la cáscara y las tripas del ser humano.
Una periodista que viaja, cocina y come por cualquier rincón de Francia, ese país que nos enseñó tanto y al que ya no mirábamos
De cuando en vez, algún viajero famoso, a lo Labordeta, recorre el país y se sienta con los grandes cocineros y los amigotes a comer y a charlar de la vida. Pero un día, en ese mar lleno de peces iguales, apareció un programa francés sincero como el sol de agosto. Una periodista que viaja, cocina y come por cualquier rincón de Francia, ese país que nos enseñó tanto y al que ya no mirábamos.
Las recetas de Julie Andrieu se colaron de tapadillo en La 2 y, poco a poco, fueron atrapando aficionados con su modo de hablarles y hacer que hablen de sus vidas los panaderos, charcuteros y cocineros de pueblos perdidos. La semana pasada, en San Sebastián Gastronomika, Julie mostró la misma curiosidad, simpatía y atención hacia la gente que su programa. Qué maravilloso cuando la persona es aún más grande que el personaje.