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Reinos de humo

La mala educación

Carlos Maribona

Es un tema recurrente que se agrava en verano. Pasan los años y el problema sigue sin resolverse. Los clientes que reservan una mesa en un restaurante y nunca se presentan. Ni siquiera se toman la molestia de avisar. Una falta de respeto para el hostelero, el gran perjudicado. Mesas vacías cuando han tenido que rechazar muchas peticiones, género comprado que no tiene salida, lucro cesante. Un desastre para un establecimiento pequeño, que trabaja con márgenes ajustados.

¿Tan difícil es avisar de que no se va a acudir? Conozco bastantes casos de gente que reserva en varios restaurantes simultáneamente para luego dar a elegir a sus amigos. No está muy bien, aunque se puede comprender. Pero no cuesta nada hacer una llamada de anulación.

Conozco bastantes casos de gente que reserva en varios restaurantes simultáneamente para luego dar a elegir a sus amigos...

Todo se resume en una cuestión de mala educación, de muy mala educación, que se evidencia también en otras actitudes, desde la vestimenta hasta las formas con el servicio. Pero esas dan para otro artículo.

Lo que me sigue sorprendiendo es que todavía muchos hosteleros no adopten medidas para defenderse. Pedir una tarjeta de crédito como aval de la reserva es una de ellas, pero hay miedo a implantarla por 'si se molesta el cliente'. Cliente molesto que, casualidad, suele ser el que más falla.

Si no se quiere llegar a tanto, basta con reconfirmar la reserva unas horas antes, y dejar sin mesa al que no responda. Porque, aunque parezca mentira, hay gente que da un número de teléfono falso. Lo dicho, mala educación.

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