Viernes, 13 de Junio 2025, 10:33h
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Semanas atrás, nuestra habitual avalancha de informaciones apocalípticas –guerras, corrupciones y disparates varios– se vio interrumpida por una pelea conyugal en directo. Como recordarán, las cámaras captaron, al abrirse las puertas del avión presidencial, cómo la señora de Macron manoteaba, no precisamente de modo amoroso, a su marido que, pillado in fraganti, ensayaba una sonrisa de cómic, de esas con dientes apretados que dicen: «¡Glub! Tierra, trágame».
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