Verdades y mentiras de un sanguinario inmortal
Drácula y los fantasmas de la sífilis y la homosexualidad
Su novela Drácula no hizo famoso en vida a Bram Stoker ni le dio dinero, no al menos como el que años después acumularía su viuda. El escritor irlandés tenía la idea: un relato de vampiros. Y un escenario: Transilvania. Pero le faltaba algo, un ser de carne y hueso que se convirtiera en su protagonista. Lo encontró en un remoto personaje real —el príncipe Vlad III— y... ¿en una novela publicada 18 años antes que la suya? Te lo contamos.