Viernes, 14 de Noviembre 2025, 10:33h
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A finales del siglo XIX y principios del XX, una de las palabras que más se repetían y con gran orgullo era esta: 'Progreso'. Nunca en la historia de la humanidad el mundo había avanzado tanto en tan poco tiempo. Innovaciones decisivas en medicina, en el pensamiento y, sobre todo, en ciencia, como esos nuevos y fascinantes inventos que tanto facilitaban la vida: la luz eléctrica, la radio, la telefonía, la penicilina, la teoría de la relatividad, la mecánica cuántica y, por supuesto, el automóvil, que, si bien lo inventó Carl Benz en 1886, no alcanzó su perfeccionamiento hasta la primera década del siglo XX. Fue entonces cuando el poeta, escritor e ideólogo italiano Filippo Tommaso Marinetti publicó su célebre Manifiesto futurista, en el que afirmaba que «el esplendor del mundo se ha enriquecido con una nueva belleza: la belleza de la velocidad».
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