Por José Segovia
Miércoles, 2 de noviembre 2022, 13:08
El sentido del orden y de la disciplina era el pilar de las legiones de Roma. Aunque no siempre se cumplía a rajatabla. Los que luchaban contra los esclavos en los áridos desiertos de Judea o contra los germanos en los bosques centroeuropeos y desertaban eran castigados sin dilación. Si los legionarios caídos en desgracia eran muchos, los separaban en grupos de diez. Luego les pasaban una bolsa con piedras negras y blancas. El que escogía al azar el color que determinaba el castigo era apedreado hasta la muerte por sus nueve compañeros. Quienes se negaban a aplicar el castigo eran ejecutados en el acto.
Luego les pasaban una bolsa con piedras negras y blancas. El que escogía al azar el color que determinaba el castigo era apedreado hasta la ... muerte por sus nueve compañeros. Quienes se negaban a aplicar el castigo eran ejecutados en el acto. El objetivo de los mandos era escarmentar a los legionarios que sobrevivían a los ajusticiados, para que tomaran buena nota de lo que les sucedería si volvían a traicionar a Roma. Los nueve que sobrevivían en cada grupo de diez eran obligados a dormir fuera de la empalizada del campamento y se les cambiaba el rancho, dándoles cebada por trigo durante unos días.
Los documentos desvelan que Marco Licinio Craso usó la decimatio para castigar a los legionarios que pusieron pies en polvorosa tras ser derrotados por los esclavos que lideraba Espartaco (año 72 o 73 a. C.). Craso no estaba dispuesto a consentir que el rebelde tracio volviera a humillar a Roma de esa manera. Por eso optó por revivir un castigo que hacía tiempo que no se aplicaba por su severidad. Además, Craso decidió aplicar la decimatio a nivel masivo, cuando lo habitual era que afectara a pequeños grupos de legionarios que habían huido en plena batalla o que habían abandonado la guardia durante la noche.
En tiempos de la República, ese tipo de castigos conllevaba el ritual de dejar insepultos los restos de los cobardes e impedir que ningún compañero llorase su recuerdo. Con el paso de los años, la decimatio dejó de aplicarse en la Legión, ya que no contribuía a mejorar la moral de la tropa. Pese a todo, en tiempos del emperador Octavio vuelve a aparecer este castigo durante la guerra contra los Dálmatas en el año 34 a. C. Luego cayó en el olvido. Pero ha llegado hasta nuestros días en el vocabulario: la palabra diezmar, entendida como causar una gran cantidad de muertos, proviene de aquella decimatio.
El enloquecido emperador Calígula estuvo a punto de recuperar la decimatio en la campaña contra las tribus germanas, pero no se atrevió a aplicarla.
El cónsul romano Apio Claudio aplicó la decimatio durante la tercera guerra samnita, hacia el año 294 a. C.
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Por José Segovia
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