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Arte prohibido: la increíble historia de los gabinetes secretos de los museos

El porno de épocas pasadas

Arte prohibido: la increíble historia de los gabinetes secretos de los museos

Poses demasiado 'eróticas', mujeres desnudas, parejas apasionadas... Los museos exponían ciertas piezas en salas privadas por su sexualidad. El Museo del Prado tuvo su gabinete secreto, también el Museo Británico... Esta es su historia.

En vísperas de la apertura del Museo Íbero de Jaén, los técnicos se preguntarían sobre el emplazamiento ideal de su escultura más turbadora: un torso masculino que, como diría Quevedo, se presenta «amancebado con su mano», lo que puede resultar embarazoso en un museo para todos los públicos.

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La museología actual abomina de los gabinetes secretos, pero hasta fechas bastante recientes era normal que ciertas piezas de contenido erótico, o no tanto –el ... pecado está en los ojos del que mira–, se reservaran en alguna sala solo accesible para personas de sólida formación, que solían ser las que daban una propinilla al vigilante.

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