Musa, modelo, esposa
El pintor de la soledad nunca estuvo solo: Jo, la mujer que inspiró a Edward Hopper
Una mujer aislada en una habitación, una dama en un tren, un solitario y enigmático desnudo femenino... Y siempre, tras el trazo, la misma mujer: su esposa, Josephine Verstille. Su única musa. No quería que nadie más posara para él. Indagamos en la gran pasión de este genio tranquilo.