Cuatro años después de Hiroshima, la URSS inició su carrera nuclear en un lugar secreto en las estepas de Kazajistán. ‘El polígono’ lo llamaban. Allí explotaron bombas durante 42 años, exponiendo a más de un millón de personas. Hoy, solo queda un área prohibida, desolada y, por supuesto, contaminada.
Domingo, 07 de Noviembre 2021
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Kurchátov, físico nuclear y padre de la bomba atómica soviética, dio nombre a la ciudad secreta –a 140 kilómetros del polígono– que fue centro neurálgico del programa atómico. Vivieron aquí más de 20.000 personas –afectadas muchas por la radiación– hasta el cese de las pruebas, cuando buena parte de la ciudad fue abandonada. Hoy tiene 8000 habitantes y una estatua de Kurchátov aún preside la plaza principal.
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