MI HERMOSA LAVANDERÍA

Los hologramas no lloran

Martes, 13 de noviembre 2018, 06:30

Los hologramas no sangran. Los hologramas no sufren. No sienten. Ni padecen. Ni comen. Ni ayunan, ni se atracan a píldoras, ni vomitan. Los hologramas ... no lloran. La primera vez que vi un holograma fue en Disneylandia, en la atracción de la Casa Encantada. Me maravilló el realismo de los fantasmas, de los espectros verdes, que atravesábamos con las vagonetas: mirabas y parecía que te miraban a ti, alargabas la mano y no estaban allí. Y la ilusión de realidad, combinada con la seguridad de que ninguna de aquellas presencias espectrales era realmente de carne y hueso, resultaba fascinante. Hoy, cuando llegas a muchos aeropuertos, una especie de azafata de sonrisa y presencia irreal te recibe y te indica dónde tienes que embarcar: es un holograma.

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Isabel Coixet (Barcelona, 1960) es una cineasta española ganadora de varios Premios Goya

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