Ballenas jorobadas El agónico canto de las 'sirenas'
Miércoles, 25 de Octubre 2023, 14:00h
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Con los primeros calores del verano, el sufrimiento llegaba a su fin. Llevaba meses ayunando, dando de mamar a su cría y enfrentándose a orcas, barcos y galernas para protegerla. Pero ahora, con el estío, las aguas árticas abrían sus hielos poniendo a su alcance ingentes concentraciones de krill, los pequeños camarones que tiñen de rosa los mares helados que circundan los polos. Lentamente, con natación pausada y majestuosa, la yubarta y su hijo se acercaban a los refugios helados del norte. Allí nadie los molestaría. Los rigores del clima, las barreras de hielo y la dureza del mar boreal frenarían a sus enemigos naturales. A la madre apenas le quedaban fuerzas. Con sus últimas reservas de grasa producía la leche que necesitaba el pequeño. El krill le devolvería la energía, la fuerza, la vida.
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