Caen chuzos de punta, y apenas hay clientes pero Pili, Neli o José siguen al pie del cañón de feria en feria: «Non vimos gañar cartos, vimos matar o xenio»
La vieja fábrica, sujeta a una concesión, revierte a manos municipales; la familia de Ramón Diéguez mantiene los derechos sobre los moldes, la producción y la marca