Cuando despertó, la vaca seguía allí. Esto podría decirse, evocando el microcuento de Monterroso, porque las vacas siguen ahí, seguro que sin querer, por las macrogranjas, por los chuletones y hasta por sus pedos. Varios concellos de As Mariñas tienen más vacas que vecinos
Isabel renuncia a trabajar su huerto de Oza-Cesuras porque un vecino suelta sus animales y lo comen todo. Hay intercambio de denuncias. Y fecha para un juicio