En la ventana

Antía Montenegro

AL SOL

Yo, la diosa del Amor, he sido olvidada tras la destrucción del templo. Aunque nací desnuda entre la espuma del mar, bajo mi férula han respirado los hombres y hasta las deidades. Pues lo que sugiero es orden que arrasa como un fatal viento, sin respeto a muros ni fronteras, a lógicas o a tronos.

Ahora me rodea maleza y cardo, un biombo de humus que, en mi esplendor, ni estorba ni insulta. Mis brazos ausentes se extendían hacia Adonis, que pronto volverá a mí, pues es mi eterno galán.

Como diosa de la fertilidad no os necesito, hombres negligentes, pues soy dueña de la Naturaleza que, a su vez, es vuestra Ama.

Aunque sea devorada por el estrago de los siglos, siempre tornaré, con las Estaciones, hijas mías. Y mi venganza será idéntica: volveros locos de ternura imposible, de pasión desnortada, de apetito insaciable.

Antía Montenegro. Pensionista. 86 años. A Coruña.