La Festa do Albariño entona el «huanyíng» como guiño hacia el gran mercado chino

Serxio González Souto
SERXIO GONZÁLEZ CAMBADOS / LA VOZ

AL SOL

Chen Shengli disfrutaron de mesa propia y brindaron con albariño en el Xantar de Cambados.
Chen Shengli disfrutaron de mesa propia y brindaron con albariño en el Xantar de Cambados. MONICA IRAGO

El presidente de los empresarios asiáticos en España se estrena como albariñense de honra

03 ago 2025 . Actualizado a las 21:43 h.

Con la amenaza de los aranceles que el rubicundo presidente norteamericano enarbola a las puertas de su principal mercado exterior, parece lógico que el sector del vino en Galicia se devane los sesos en busca de alternativas de negocio. No es que China lo sea en estos momentos. La enorme nación asiática bebe vino, en efecto, pero se decanta mayoritariamente por el tinto, al que, como sucede en tantas otras tradiciones populares, la suya concede beneficios en términos de buena salud y mejor fortuna. No obstante, cualquier grieta en la gran muralla que dé una oportunidad a los blancos gallegos sería importante, habida cuenta de su potencial de consumo. La ocasión la pintan calva, en definitiva, y el Capítulo Serenísimo do Albariño la cogió al vuelo para investir este domingo como albariñense de honra al presidente de la federación de empresarios chinos en España, Chen Shengli.

Él y sus compañeros disfrutaron de mesa propia en el Xantar de Confraternidade con el que el Concello de Cambados despide cada año su Festa do Albariño, el principal escaparate estival del consello Rías Baixas que suma ya 73 ediciones a sus espaldas.

La nómina de galardonados se completó con Pedro Ferrer, presidente de Vionta, y Celestino Pintos, bodeguero cambadés, como nuevos cabaleiros, y María José García Pelayo-Jurado, alcaldesa de Jerez y presidenta de la Federación Española de Municipios y Provincias, María Jesús Lorenzana, conselleira de Economía, y la actriz María Mera como damas.

A falta del gran mestre de la orden, Alberto Núñez Feijoo, y del presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, que se ausentaron del banquete, la principal representación institucional recayó en el alcalde de la villa, el socialista Samuel Lago, y los miembros de su gobierno, el director de la Axencia Galega de Calidade Alimentaria, Martín Alemparte, Isidoro Serantes, presidente del consello regulador, y Nava Castro, responsable de Turismo en la Diputación de Pontevedra. Castro hizo gala de la hospitalidad galaica en nombre de todos ellos y llegó a dar la bienvenida a la embajada china en galego, «sexan benvidos», y en mandarín, algo así como «huanyíng».

El tiempo dirá si hay margen o no para algo más. De momento, a los hijos del gigante asiático se los vio cómodos en Cambados. Soportaron con solvencia el calor, que rozaba los 35 grados bajo la carpa en la que se sirvió la comida. Cataron las botellas del príncipe de los blancos gallegos que se sucedieron en su mesa. Y dieron cuenta de un menú sustentado sobre clásicos de la gastronomía del fin del mundo, como los pimientos, las almejas, las filloas o el pulpo, que en China también se come a gusto. Al presidente de la Mancomunidade do Salnés, David Castro, departía animadamente con los visitantes, a los que el ente comarcal también tiende un gancho turístico. Más allá de Pazo Torrado, la fiesta, que todavía tenía unas horas por delante, seguía su curso.