La Asociación de la Industria Musical veta las canciones hechas por IA de sus listas de éxitos para «promover la naturaleza humana del arte»
25 ago 2026 . Actualizado a las 16:17 h.La Asociación Australiana de la Industria Discográfica (ARIA, por sus siglas en inglés), ha decidido vetar de sus listas de éxitos musicales a las canciones hechas íntegramente por inteligencia artificial (IA). Justifican esta decisión al entender que una lista de éxitos que premie las canciones generadas por IA «socavaría la esencia misma de la música que representamos». Una medida dirigida a «promover la naturaleza humana del arte», ha ampliado la directora ejecutiva de ARIA, Annabelle Herd, quien, sin embargo, admite la integración de las herramientas de IA en el trabajo de los músicos, no así las canciones generadas de forma íntegra.
El Código de Buenas Prácticas de la entidad ya recoge esta actualización, que se convirtió en una necesidad para el país del continente oceánico tras el éxito en sus listas de una versión de Like a Prayer de Madonna, firmada por el DJ australiano Josh Fawaz.
Esta canción, que incluía voces y baterías generadas por la IA, llegó a ocupar el trono de la lista de singles para baile de ARIA y, además, alcanzó el segundo puesto en la clasificación general del país. En Spotify acumula 48 millones de reproducciones.
Pérdidas en España
El pasado 10 de septiembre de 2025, la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) compartió un estudio en el que analizó el impacto económico y social de la inteligencia artificial en la creación musical y sus efectos en otros ámbitos de la cultura. El trabajo concluyó que la IA podría reducir hasta un 28% los ingresos por derechos de autor musicales para el año 2028 en España. Esto supondría una pérdida de alrededor de 100 millones de euros solo ese año, y un acumulado de entre 160 y 180 millones en el período 2025-2028, detalló.
De hecho, entre los más de 1.200 creadores musicales encuestados, el 34% admitió haber recurrido a herramientas de IA para sus trabajos artísticos. Muchos (el 36% del total) se respaldan en el miedo a quedarse fuera del mercado si prescinden de su uso, ya que reducen costes.