Casa Barros

M. C. F.

A MARIÑA

LA TRIBUNA | O |

10 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Hoy es un día muy triste para mí, hace un año me dieron el disgusto más grande de mi vida, ya que me quitaron a parte de mi familia, lo que más quería que era mi casa, «Casa de Barros», en Viveiro. Vinieron los señores de Costas el 11 de abril y nos dijeron que el día 16 de abril teníamos que desalojar todo y marcharnos. Yo no me podía creer lo que estaba oyendo, parecía que estaba teniendo una horrible pesadilla, pero para mi desgracia era la realidad, me parecía imposible que después de vivir 36 años en tres días pudieran echarnos a la calle como si fuéramos perros, peor aún, porque los perros pueden vivir sin muchas cosas que los seres humanos necesitamos, pero no tuvieron piedad ninguna con nostros, no les importó nada, ni que hubiera personas mayores ni nos preguntaron si teníamos donde vivir ni si podíamos pagar un piso. El caso es que en tres días tuve que dejar 36 años de mi vida de sacrificios y de ilusiones, todo lo que tenía lo dejé allí.Espero que a los «culpables» de todo esto algún día se les despierte la conciencia, para nostros ya es tarde porque ya nos hicieron mucho daño pero desearía que nunca más se lo hicieran a nadie, aunque el poder les dá mucha fuerza y prepotencia y les quita otras cosas y valores que son más importantes en la vida, que es tener humanidad, cosa que con nosotros no la tuvieron, ni conciencia, porque pienso que en tres días no se puede echar a a nadie a la calle sin tener a donde ir, pero el «poder» lo hace todo y los pobres como siempre nos tenemos que «fastidiar» y callar porque vayas a donde vayas nadie te hace caso, siempre ven más los altos que los bajos. Me gustaría que esto no le vuelva a ocurrir a nadie, se pasa muy mal. Mi deseo sería que las personas que tienen el poder a la hora de hacer justicia fueran buenos y honestos. Si así ocurriera tal vez hoy estaría en mi querida «Casa Barros».