LA TRIBUNA | O |
11 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.LAS CARRETERAS de A Mariña se cobraron ayer una nueva vida. Y va la décima este año. Demasiado alto el índice de siniestros, que recordábamos todavía en estas mismas páginas la pasada semana. Ayer fue un joven de O Valadouro, de 34 años, el que perdió la vida de madrugada en un trágico percance a la altura del río Xunco, en Cervo. Otra vez Cervo, aunque en esta ocasión el escenario no fue el cruce de Río Covo. Con la lluvia parece que lleguen los accidentes y, consecuentemente, también los muertos. Después del último temporal, las carreteras estaban ayer peligrosísimas. Pero algo tendrán estas carreteras de la comarca cuando en días de lluvia se cobran víctimas: carencias, carencias que todos sabemos, infraestructuras deficientes contra las que todos debemos clamar. También es verdad que luego influyen otros factores como la velocidad, los fallos, etc. Pero en una nueva ocasión tenemos que hablar de muertos en las carreteras, y nos negamos a que sólo sean un número más de la estadística porque detrás de cada accidente está la tragedia de una o más familias. Va un muerto por mes. Es demasiado.