A Pastoriza y Riotorto tienen mala comunicación con Mondoñedo, del que dependen para importantes gestiones
19 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.vilalba | A Pastoriza y Riotorto limitan con Mondoñedo, además de ser vecinos entre sí. No obstante, esa cercanía con el municipio mindoniense, que tiene su reflejo en importantes vínculos históricos y sociales, se enfrenta con el obstáculo de unas malas comunicaciones, con unas carreteras que arrastran deficiencias tras años de abandono. Si a los lazos de la historia y de los habitantes se le une la adscripción de esos dos concellos a servicios que tienen su sede en Mondoñedo, la necesidad de unas buenas carreteras parece más que evidente, aunque la situación actual se caracteriza más bien por las deficiencias sin resolver.
La LU-125, que une Bretoña con Curros (Mondoñedo) por Campo do Oso, podría ser la principal vía de unión del concello pastoricense con el mindoniense. Sin embargo, la carretera tiene numerosas curvas, sobre todo en el tramo inicial y en el final; presenta en algunos puntos un firme en mal estado, una calzada en la que la pintura no se ve o se aprecia con dificultad y unas señales mal conservadas. ¿Conclusión? Los 10 kilómetros del tramo pueden requerir 13 minutos -así ocurrió el martes pasado-, dado que circular a más de 60 por hora parece más bien una temeridad.
Una alternativa
La solución, al menos para vecinos de las localidades de Bretoña y de A Pastoriza, podría consistir en circular por la LU-122 (Paraxes-Vilanova de Lourenzá) hasta Cruz da Cancela y continuar a Mondoñedo por la LU-124, que conecta la ciudad episcopal con Vilameá (A Pontenova) por Riotorto. La distancia del trayecto apenas aumentaría tres kilómetros, con lo que los 20 kilómetros que separan Bretoña de Mondoñedo por Campo do Oso pasarían a 23.
Sin embargo, la alternativa no resulta aconsejable, dado que el tramo de la LU-124 que discurre por el municipio mindoniense también se caracteriza por sus deficiencias: no faltan curvas cerradas, ni lugares en los que el firme está deteriorado ni señales sometidas al deterioro y al avance de una vegetación que las va cubriendo. ¿Consecuencias? Que para cubrir los 15 kilómetros que van de Mondoñedo a Cruz da Cancela se necesitaron el martes 17 minutos.
Una solución puede ser la de ir por la LU-122 a Vilanova de Lourenzá y continuar a Mondoñedo por la N-634, aunque desde una localidad como Bretoña el viaje aumenta en casi 10 kilómetros. Vecinos de parroquias pastoricenses como Úbeda, Vián, Lagoa o Cadavedo pueden bajar desde A Xesta por la N-634; pero los 11 kilómetros de ese trayecto tienen como contrapunto la carretera secundaria que desemboca en el alto tras pasar por Galgao (Abadín) y que también está necesitada de mejoras.
Varios kilómetros más
Los vecinos de Riotorto ir a Mondoñedo circulando por la LU-124 hasta Cruz da Cancela -ese tramo está arreglado desde hace varios años-, siguiendo por la LU-122 hasta Vilanova de Lourenzá y enlazando con la N-634 para completar el recorrido, aunque de ese modo el viaje dura casi 30 kilómetros frente a los 23 de un desplazamiento solo por la LU-124.
Una solución para conductores de este ayuntamiento es tomar la LU-122 en Santo Tomé (Lourenzá) para enlazar con la N-634 en Vilanova tras circular por la carretera que pasa por Augaxosa y Santo Adrao (Lourenzá).
El mal estado actual de la LU-125 y de parte de la LU-124 contrasta además con las posibilidades venideras de ambas vías: serán un buen acceso a la Transcantábrica, ya que la A-8 discurrirá por el este del municipio de Mondoñedo.
Acceso a la A-8
De todos modos, para pensar en la importancia de las dos carreteras pueden citarse cuestiones del presente. A Pastoriza y Riotorto forman parte del partido judicial de Mondoñedo y están adscritos al registro de la propiedad de esta ciudad. Riotorto, además, comparte con siete concellos mariñanos -Mondoñedo, Alfoz, O Valadouro, Foz, Barreiros, Trabada y Lourenzá- el programa Leader Plus Terras de Miranda desde principios de esta década. Queda claro, pues, que no faltan razones para circular por ambas carreteras, aunque por ahora, más bien, faltan obras que las coloquen a la altura de las necesidades del siglo XXI.