Flubber es un precioso golden retriever que posiblemente se llevó ayer el mayor susto de sus diez años de vida. Un paseo matinal tranquilo, con sus cuidadores ocasionales, casi acabó en tragedia al deslizarse una parte del borde de tierra del castro de Fazouro y llevárselo, obligando a activar un operativo de rescate en el que participaron los efectivos de Protección Civil de Foz y Cervo, y los vecinos.
Dicen que los gatos siempre (menos en la última ocasión) caen de pie, y casi se puede trasladar la suerte gatuna a Flubber, que no cayó de pie, pero sí directamente al agua y no en las duras piedra del acantilado sobre el que se asoma el castro. Eso fue lo que le salvó, según explicó su propietaria Luisa Caramés. «Llegó nadando hasta las rocas, pero allí se quedó porque no podía ir más arriba», explicó.
Hubo que llamar a Protección Civil de Cervo para que tres de sus efectivos, entre ellos el «segundo» de Antuña, Luis Hernández, descendieran el acantilado e izaran con el triángulo de evacuación al asustado y manso Flubber, que fue saludado por los numerosos curiosos que siguieron la operación rescate. Una zona peligrosa sin protección adecuada. Luisa agradecía tener a su perro sano y salvo, pero denunciaba, al igual que otros vecinos, la peligrosidad del lugar y la escasa protección que tiene a pesar de la numerosas visitas que recibe, entre ellas de colegios. «Se cayó mi perro, y por suerte, excepto que perdió uñas en las patas traseras, no le pasó nada, ¿pero y si fuera un niño?.