«Pongo los calamares a disposición de quien los quiera a partir de mañana". Así de tajante se mostró ayer el presidente del Cepesma, Luis Laria, ante la precaria situación en la que se encuentra el Museo del Calamar Gigante de Luarca, ubicado en una antigua nave de Feve. La instalación está llena de humedades y goteras que comienzan a dañar esta colección museística, considerada como una de las más importantes del Mundo. Con los ojos húmedos, Laria aseguró que la situación es insoportable y que si no hay una solución tendrá que cerrar inmediatamente el museo. «No podemos estar pidiendo perdón a la gente que viene expresamente a ver los calamares. Yo siendo vergüenza al recibir visitas, por eso no me imagino como se sentirán las visitas. Les estamos tomando el pelo y no estoy dispuesto, por eso cerraremos las instalaciones. No hay alternativa», aseguró ayer Luis Laria.
El presidente de este organismo explotó de esta forma durante la visita realizada por varios diputados del Partido Popular al museo, que registró en los últimos meses una importante caída en el número de visitas.
Dos años lleva la colección de calamares expuesta en este edificio de la estación de Feve, una instalación que hay que pintar constantemente para evitar que las paredes se vuelvan negras. En el interior el frío es muy intenso y, además, junto a varias urnas de calamares hay instalados cubos para recoger el agua que cae de las goteras del techo. Por todo ello, y ante la falta de soluciones, Luis Laria no descarta desmantelar el museo y llevárselo a otro lugar. «Podría pasar, me abro a todas las posibilidades. Realmente, en este momento yo pongo los calamares a disposición de quien los quiera y los pueda mantener en buenas condiciones; si los desea mañana los tendrá», dijo el presidente del Cepesma, harto de la situación.