La madrugada del lunes al martes resultó especialmente intensa en el Occidente asturiano. La peor parte del temporal afectó a Luarca y al recién inaugurado Museo del Calamar Gigante, que sufrió la destrucción de la planta baja y daños en la estructura frontal del edificio. La pleamar de las 6 de la mañana hizo que toda la zona portuaria donde está levantado el museo se llenase de agua y que las olas impactasen directamente con la infraestructura, que abrió sus puertas hace menos de dos meses.
El agua y el viento rompieron cristales y arrancaron chapas metálicas, aunque no se cree que la estructura del edificio corra peligro. Con todo ello, los daños en el museo son incalculables, según explicó ayer el presidente del Cepesma, Luis Laria. «La parte inferior está completamente destrozada, aunque hemos podido salvar la colección al estar en la parte alta del edificio. Los daños son muy elevados y aún no disponemos de ninguna cifra aproximada», explicó ayer Laria.
También se produjeron daños de consideración en el puerto comercial de Luarca, donde un bote se fue a pique por el envite de las olas y varias máquinas usadas por el sector pesquero acabaron directamente en el mar.
Fueron muchos los pescadores y vecinos que permanecieron durante la madrugada en vela esperando los efectos de la mar o ayudando a amarrar barcos y asegurar instalaciones portuarias, aunque los trabajos no fueron capaces de evitar daños. En otros puertos, como el de Viavélez o Puerto de Vega, los daños también fueron importantes, con el desprendimiento de barandillas y rocas que fueron visibles durante gran parte del día en estos lugares.
Y lo peor estaba aún por llegar, con la pleamar de las seis de la tarde de ayer. En Luarca se pudieron ver imágenes impresionantes, con el paseo marítimo inundado y el agua invadiendo la primera planta del aula de calamar. La policía y la Guardia Civil cortaron el tráfico por el paseo marítimo, ante el riesgo de accidentes. Una tormenta eléctrica especialmente virulenta e incluso granizo complicaron todavía más un paisaje por momentos desolador. En las próximas horas se hará balance, pero las pérdidas apuntan a que serán millonarias.